Peligros de alimentar a tu perro con pollo crudo

Victor Madera
2 min readMay 14, 2020

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El pollo , en especial la pechuga, es una excelente fuente de proteínas de alta calidad y bajas en grasas. Su carne resulta fácil de digerir para los perros, y sus nutrientes pueden ser absorbidos y asimilados de manera óptima por su organismo.

Considerando dichas propiedades nutricionales, podemos afirmar con firmeza que el pollo es un buen alimento para nuestras mascotas, siempre que garanticemos que la carne sea de buena calidad y no esté en mal estado.

¿Pueden comer pollo crudo?

Biológicamente, el organismo de los perros está perfectamente preparado para digerir la carne cruda y sintetizar sus nutrientes. Por ello, no podemos decir que el pollo crudo sea un alimento malo o inapropiado para los perros.

En realidad, durante el proceso de cocción la carne de pollo sufre algunas transformaciones, y pierde determinados nutrientes esenciales.

¿Cuál es el peligro de alimentar a un perro con pollo crudo?

Según una investigación del Hospital Veterinario U-Vet Werribee de la Universidad de Melbourne, puede haber una relación entre el consumo habitual de pollo crudo y la predisposición a desarrollar un tipo de parálisis severa, llamado síndrome APN.

El síndrome APN (polirradiculoneuritis aguda) consiste en un trastorno que afecta el sistema nervioso de los perros. Su punto de partida sería algún desequilibrio del sistema inmunológico que conlleva a un progresivo deterioro de las estructuras nerviosas.

Los primeros síntomas suelen revelarse en las patas traseras, que se debilitan para acabar conduciendo a una parálisis local. Rápidamente, el trastorno llega a las patas delanteras, y se extiende también a la cabeza y al cuello. En casos más avanzados, afecta a los órganos vitales, lo que puede provocar fallos cardíacos y respiratorios.

Como destacan los científicos, el peligro no se encuentra en el pollo crudo en sí, sino en una bacteria llamada Campylobacter, que habitualmente se encuentra en la carne y en los huesos de pollo. Aunque también puede estar presente en los lácteos no pasteurizados y en aguas insalubres.

Según se estima, el consumo prolongado de pollo contaminado con dicho patógeno dejaría el organismo de los perros más vulnerable a desarrollar el síndrome APN. En especial si consideramos los canes de pequeño tamaño, que ya suelen ser los más afectados por dicha sintomatología.

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Written by Victor Madera

Soy Victor Madera, veterinario y amante de los animales.

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